Software a la medida para empresas que ya no caben en Excel.
Inventario, facturación, cotizaciones y producción en un solo sistema, construido sobre la forma en que su empresa ya trabaja. Sin licencias mensuales por decenas de funciones que nunca va a usar.
Así se trabaja hoy en miles de empresas salvadoreñasNadie decide un lunes que necesita un sistema.
Se decide después de un error caro. Un inventario que no cuadró, una factura que se cobró dos veces, un pedido que se prometió sin existencias. Estas son las señales que vemos justo antes de que una empresa nos llame.
El Excel ya es el sistema, y nadie lo admite
Funcionó tres años. Ahora tiene doce pestañas, tres versiones circulando por correo y una fórmula que solo entiende quien la escribió. El día que esa persona se va de vacaciones, la empresa se detiene.

La misma información se escribe tres veces
Se anota en un cuaderno, se pasa al Excel y se vuelve a digitar en el sistema de facturación. Cada paso es una oportunidad de equivocarse, y el tiempo que se va en eso no aparece en ningún reporte porque nadie lo mide.
Los reportes llegan cuando ya no sirven
Saber en octubre qué pasó en agosto no es información, es historia. Para decidir compras, precios o personal se necesita el dato del día, no el cierre del mes anterior.
Compraron un sistema y terminaron usando el 20%
Es lo más común. Se paga una licencia mensual por un programa enorme, se usan cuatro pantallas, y las otras cuarenta estorban. Encima, el proceso propio de la empresa —el que la hace distinta— no cabe en ninguna de ellas.
¿Esto es un ERP?
Sí, técnicamente lo es. Pero casi nadie llega buscando esa palabra, y eso está bien: la sigla no importa, lo que importa es que la operación deje de vivir en archivos sueltos.
ERP quiere decir que las áreas de la empresa comparten una sola base de información. Que cuando bodega despacha, el inventario baja solo, la factura se genera con los datos correctos y el reporte del gerente ya lo refleja. Sin que nadie vuelva a escribir lo mismo.
La diferencia entre un ERP comprado y uno hecho a la medida no es el tamaño. Es quién se adapta a quién.
Un sistema de caja se compra hecho y usted acomoda su empresa a él. Uno a la medida se construye alrededor de cómo usted ya trabaja, y crece por partes: primero lo que más duele, después lo demás.

Si usted buscaba alguna de estas palabras, está en el lugar correcto:
Piezas que se arman según lo que su empresa necesite primero.
No se entrega todo de una vez ni se cobra todo de una vez. Se empieza por el punto que hoy le cuesta dinero y se agrega desde ahí.
Inventario y bodega
Existencias en tiempo real, entradas y salidas con responsable, alertas de mínimos, traslados entre sucursales y conteos físicos que cuadran contra el sistema sin cerrar la operación tres días.
Facturación y cotizaciones
Cotización que se convierte en pedido y en factura sin volver a escribir nada, con precios por cliente, descuentos con autorización y el correlativo bajo control. Preparado para los requisitos de facturación electrónica.
Producción y órdenes de trabajo
La orden avanza por etapas con tiempos reales, materiales consumidos y quién la tiene en la mano ahora mismo.
Clientes y seguimiento
Historial completo de cada cliente: qué compró, qué se le cotizó, qué quedó pendiente y quién lo atendió.
Reportes que se leen
Los cuatro o cinco números de los que depende una decisión, no cuarenta gráficas que nadie abre.
Permisos por puesto
Cada quien ve lo suyo. Quién cambió un precio o anuló un documento queda registrado con nombre y hora.
Funciona en el celular, en la bodega y sin buena señal
El personal de campo no está sentado frente a una computadora. Las pantallas que ellos usan se diseñan para el teléfono, con botones grandes, pocos campos y tolerancia a que la señal se caiga a media captura. Es la diferencia entre un sistema que se usa y uno que se llena a la carrera al final del día.
Nadie firma un proyecto de un año a ciegas.
Se entrega por partes, y cada parte funciona sola. Si en algún momento decide parar, se queda con algo que ya sirve, no con medio sistema inservible.
Nos sentamos a ver cómo trabaja hoy
En su empresa, viendo el Excel real y hablando con quien lo llena. No pedimos que nos manden requisitos por correo: el que llena el archivo siempre sabe cosas que el dueño no sabe que pasan.
1 a 2 semanasLe mostramos las pantallas antes de programar
Un prototipo navegable, con sus productos y sus nombres de verdad. Usted lo abre y lo usa. Corregir algo aquí cuesta una tarde; corregirlo cuando ya está programado cuesta semanas.
2 a 3 semanasConstruimos primero lo que más duele
Un solo módulo, terminado y en uso, antes de tocar el siguiente. Si lo que más sangra es el inventario, se arranca por ahí aunque la facturación sea más vistosa.
Entregas cada 2 semanasEntramos con sus datos, no en blanco
Migramos el catálogo, los clientes y las existencias que ya tiene. Un sistema que arranca vacío se abandona en la primera semana, porque nadie quiere digitar dos mil productos.
Junto con la primera entregaCapacitamos y nos quedamos
Formamos al equipo con su operación real, no con datos de ejemplo. Después queda soporte, ajustes y mejoras, porque un sistema que no evoluciona con la empresa vuelve a ser un Excel en tres años.
Acompañamiento continuoSistemas nuestros que están operando ahora mismo.
No son maquetas ni demos. Son sistemas con gente usándolos todos los días.
Arreconsa System
Control de inspección de aeronaves con captura desde la pista y panel de seguimiento para el cliente. Tres instancias en operación, con personal de campo cargando información desde el teléfono.
Ver el proyectoSunrise Discovery
Sistema de gestión para operador turístico: reservas, itinerarios, control de recursos y seguimiento comercial en una sola plataforma.
Ver el proyectoYard On Time
Control de movimientos en patio y coordinación de transporte, pensado para que el dato entre donde ocurre y no en una oficina dos horas después.
Ver el proyectoRed-Medyci
Plataforma para una red de servicios médicos, con administración de afiliados, prestadores y la operación diaria del servicio.
Ver el proyecto¿Cuánto cuesta?
Depende, y quien le tire un número sin haber visto su operación se lo está inventando. Un control de inventario para una bodega no cuesta lo mismo que un sistema que además factura, produce y maneja tres sucursales.
Lo que sí podemos decirle de una vez: esto no es una licencia mensual de las baratas. Es desarrollo, y se paga por etapas contra entregas que usted ve funcionando. A cambio, el sistema es suyo y no le sube el precio cada año.
Cuéntenos qué le duele y en una conversación de media hora le decimos con qué rango se mueve algo así, o si de plano lo suyo se resuelve más barato con una herramienta que ya existe. Eso también se lo decimos.

Lo que mueve el precio
- Cuántas áreasNo es lo mismo resolver bodega que unir bodega, ventas, facturación y producción.
- Cuánta genteCinco usuarios en una oficina o cuarenta repartidos en sucursales y campo.
- Qué hay que migrarTraer catálogo, clientes e historial cuesta trabajo real y hay que contarlo.
- Con qué se conectaContabilidad, facturación electrónica, banca o un equipo que ya está instalado.
- Qué tan a la medidaUn proceso propio y particular vale más que uno que se resuelve de forma estándar.
Cuéntenos qué se le está cayendo.
Le respondemos con preguntas concretas, no con un catálogo. Si en la primera conversación vemos que lo suyo no necesita un desarrollo a la medida, se lo decimos y le recomendamos qué sí le sirve.
Revisión de su operación
Sin costo y sin compromiso. Le escribimos en menos de un día hábil.
Lo que todo el mundo pregunta antes de empezar.
¿No me sale más barato comprar un sistema ya hecho?
A veces sí, y cuando es así se lo decimos. Si su empresa opera de forma estándar y una herramienta de mercado le cubre el 90%, cómprela: le va a salir mejor y nosotros no le vamos a vender lo que no necesita.
El desarrollo a la medida se justifica cuando su proceso es parte de lo que la hace competitiva, cuando ya probó dos sistemas y ninguno le calzó, o cuando la suma de licencias mensuales por varios años supera con creces lo que cuesta tener el suyo.
¿Cuánto tiempo toma tener algo funcionando?
El primer módulo en uso real suele estar entre ocho y doce semanas, dependiendo de qué tan claro esté el proceso y de qué tan rápido nos den la información. No entregamos el sistema completo al final de un año: entregamos por partes, y cada parte se empieza a usar apenas está lista.
¿Qué pasa si a mitad del proyecto quiero cambiar algo?
Se cambia. Por eso trabajamos por etapas y le mostramos las pantallas antes de programar. Lo que sí le vamos a decir es cuánto cuesta ese cambio y qué se mueve en el calendario, para que la decisión la tome usted con el número enfrente y no se entere después.
¿El sistema queda a mi nombre?
Sí. El sistema y su código son suyos, y eso queda por escrito en el contrato. No lo dejamos amarrado a que nos siga pagando una mensualidad para poder usarlo. Si algún día quiere que otro equipo lo mantenga, puede llevárselo.
¿Sirve para facturación electrónica?
Sí, se construye contemplando los requisitos de facturación electrónica vigentes en El Salvador. Es de las primeras cosas que revisamos, porque un sistema que factura y no cumple con Hacienda no le sirve de nada.
Mi equipo no es bueno con la tecnología. ¿Lo van a usar?
Esa es la mitad del trabajo y la razón por la que muchos sistemas fracasan. Las pantallas del personal de campo o de bodega se diseñan para el teléfono, con pocos campos y botones grandes. Y la capacitación se hace con la operación real de ustedes, no con datos de ejemplo que nadie reconoce.
¿Y si ya tengo un sistema y solo quiero conectarlo con otro?
También se hace, y suele ser el trabajo más rentable de todos. Muchas veces la empresa no necesita reemplazar nada: necesita que el sistema de facturación y el de inventario dejen de vivir separados. Eso es un proyecto mucho más corto y más barato.
La pregunta no es si necesita un sistema. Es cuánto le está costando no tenerlo.
Una conversación de media hora, sin costo, para entender su operación y decirle con honestidad si esto le conviene o no.
